jueves, 9 de julio de 2009

Aprendiendo a ser ciudadanos.

¿Realmente somos ciudadanos? ¿Nos podemos llamar ciudadanos?

Descomponiendo la palabra "ciudadanos" encuentro como base y elemento central la palabra "ciudad" y la segunda parte, prefiero reservarme la mención...
Ciudad, ¿qué tanto representamos esa palabra? ¿Basta con vivir en una ciudad para sentirnos o ser realmente parte de ella? Estaría en desacuerdo con esa afirmación por el hecho de que en la actualidad parecería que, de igual modo en que los habitantes somos quienes formamos las ciudades, las destruimos. ¿Consciente? ¿inconsciente-mente?

La maldita comodidad nos lleva a vestir la inconsciencia.

En una breve e improvisada conversación que tuve con una señora, ella se quejaba por los 45 minutos que había durado atorada en el tráfico dentro de un estacionamiento! Yo le cuestioné que si mejorara el sistema de transporte público lo utilizaría y su tardía respuesta no fue tan positiva como me hubiera gustado aunque aprovechó para sacar la tan común queja vs. el gobierno y el comercial de su esperanza en que "esta vez sí hagan algo" mi respuesta en automático fue: " pues hagamos todos algo!" y un silencio seguido terminó la conversación.

¿Qué tanto nos involucramos? ¿Qué tanto nos activamos? ¿Qué tanto realmente deseamos que las cosas cambien? Leí hace poco una frase que decía que la gente pide que las cosas cambien pero que realmente desea que permanezcan igual. ¿Qué tan cierto es esto?

¿Cuánto cuesta nuestra comodidad?

Hay infinitas posibilidades para "hacer algo", ¿por qué entonces depositar TODA la responsabilidad en la persona en el poder? A mi parecer es más efectiva la acción de cientos o miles de ciudadanos a la de uno sólo quien más bien debería fungir como facilitador, representante y no como el dios reparador que esperamos que sea.
Pensar en que una sola persona resolverá todo lo que no es favorable para la ciudad aniquila mi esperanza a lograr un avance en términos de soluciones.

Las calles, las casas, los parques, los servicios públicos: son nuestros, han sido creados por personas iguales a nosotros y por ende, pueden ser modificadas por nosotros. ¿Cuándo fue que olvidamos todo nuestro potencial? ¿Cuando asumimos que la opinión es lo más que podemos hacer para cambiar lo que no funciona?

Entonces, después de votar (o anular) ¿cómo podemos aprender a ser ciudadanos?

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