domingo 30 de agosto de 2009

Odio los domingos! odio los domingos! odio los domingos?

I hate sundays, I hate sundays!

I hate sundays because they make me face me and my fears and my regrets and my desires and my.. my... self.

Odio los domingos porque son bofos, amplios, hinchados, crudos, largos y a la vez cortos, grandes, muy grandes pero a la vez vacíos, silenciosos... llenos de un misterio digno de reconocer pero que todos fingen ignorar yendo a la iglesia y al super y a otras actividades que los aleja de lo que el domingo realmente trae.

Los domingos son sigilosos, tranquilos pero agresivos, liberan a las ciudades, las silencian pero no para que descansen sino para que se escuchen a sí mismas.
Los domingos guardan una tremenda hipocresía, un peligro un riesgo. Malditos hipócritos, me caen mal. Hacen más ligero el ambiente, lo tranquilizan y al mismo tiempo te insertan lentamente el lunes, el cual siempre está mas cerca de lo que se cree.

Los domingos me aterran porque de alguna manera me fascinan y desearía vivir todos los días en domingo, pero es el dulce que solo se puede comer una vez para luego obligarte a olvidar el sabor... o a conformarte con sólo recordarlo. Y si tengo mala memoria?

No sé si debería suprimir o alargar mis domingos... sólo sé que no me gustan porque son más, mucho más de lo que se cree que son.

La vida debería ser un domingo, sin tiempo, sin trabajo, sin edad, sin autos, sin contaminación, sin estrés, sin restricciones, sin policías, sin escuelas, sin dietas, sin hora de entrada o salida, con niños, con abuelos, con familias, con atardeceres y parques, con juegos, con caminatas, con horas largas, con pláticas, con cine, con siestas, con calma, con mañanas en cama, con desayunos enteros, con novios, con detalles, con momentos.

Odio a los domingos porque permiten que sean minimizados, menospreciados.
Odio los domingos porque me dicen cómo debería vivir, porque me recuerdan lo que quiero ser y hacer que no hago ni soy.

jueves 9 de julio de 2009

Aprendiendo a ser ciudadanos.

¿Realmente somos ciudadanos? ¿Nos podemos llamar ciudadanos?

Descomponiendo la palabra "ciudadanos" encuentro como base y elemento central la palabra "ciudad" y la segunda parte, prefiero reservarme la mención...
Ciudad, ¿qué tanto representamos esa palabra? ¿Basta con vivir en una ciudad para sentirnos o ser realmente parte de ella? Estaría en desacuerdo con esa afirmación por el hecho de que en la actualidad parecería que, de igual modo en que los habitantes somos quienes formamos las ciudades, las destruimos. ¿Consciente? ¿inconsciente-mente?

La maldita comodidad nos lleva a vestir la inconsciencia.

En una breve e improvisada conversación que tuve con una señora, ella se quejaba por los 45 minutos que había durado atorada en el tráfico dentro de un estacionamiento! Yo le cuestioné que si mejorara el sistema de transporte público lo utilizaría y su tardía respuesta no fue tan positiva como me hubiera gustado aunque aprovechó para sacar la tan común queja vs. el gobierno y el comercial de su esperanza en que "esta vez sí hagan algo" mi respuesta en automático fue: " pues hagamos todos algo!" y un silencio seguido terminó la conversación.

¿Qué tanto nos involucramos? ¿Qué tanto nos activamos? ¿Qué tanto realmente deseamos que las cosas cambien? Leí hace poco una frase que decía que la gente pide que las cosas cambien pero que realmente desea que permanezcan igual. ¿Qué tan cierto es esto?

¿Cuánto cuesta nuestra comodidad?

Hay infinitas posibilidades para "hacer algo", ¿por qué entonces depositar TODA la responsabilidad en la persona en el poder? A mi parecer es más efectiva la acción de cientos o miles de ciudadanos a la de uno sólo quien más bien debería fungir como facilitador, representante y no como el dios reparador que esperamos que sea.
Pensar en que una sola persona resolverá todo lo que no es favorable para la ciudad aniquila mi esperanza a lograr un avance en términos de soluciones.

Las calles, las casas, los parques, los servicios públicos: son nuestros, han sido creados por personas iguales a nosotros y por ende, pueden ser modificadas por nosotros. ¿Cuándo fue que olvidamos todo nuestro potencial? ¿Cuando asumimos que la opinión es lo más que podemos hacer para cambiar lo que no funciona?

Entonces, después de votar (o anular) ¿cómo podemos aprender a ser ciudadanos?

martes 21 de abril de 2009

Destrucción-Construcción.

Habrá que destruirse para construirse de otros modos, de otros materiales, de otras teorías. Es así como uno pretende ser su propio arquitecto y no solo diseñarse la estructura, sino una bella fachada, procurando siempre que sea de buen ver para el público en general.
Aquella destrucción debe ser desde lo más elemental posible, desde la esencia, desde la frecuencia, detonarlo todo, casi nuclear. Todo olvidar.

Sólo una estela blanca olor a dolor y muerte: tragedia.
Tragedia?
Sólo si la destrucción ha sido exitosa cediendo noble a los nuevos cimientos se logrará el objetivo: presentar una nueva construcción tal que tan sólo la vista exterior haga olvidar la anterior.

Yo, creo que prefiero cambiar al inquilino.


lunes 12 de enero de 2009

Liv dice que es posible en 30 pasos. Así lo dice...

Y ahí estaba.

El rayo de colores naciendo de las nubes negras que ensombrecían mi camino de agua en medio del imponente lago muerto. Era el caballero gris con alas que tapaba su pene y sus nalgas, mientras rezaba y pensaba que estar sordo es estar profundamente aturdido. Mas paso tras paso hasta el 29, encontré el agradecimiento de un hombre conciente de sus debilidades, la bondad de un murmullo en una cama en una noche inigualable, íntima e infinita, y un cubo de azúcar en la mano de un ruiseñor deforme sin garras y patas que me sonreía tranquilamente, mientras la noche me abrazaba y carcomía. Fue entonces cuando llego el siguiente el paso el 30 y me enamoré… me enamoré como para matarme de la manera mas inhumana posible CÓSMICA, operística, incansable e inaudita porque me asfixiaba y desquebrajaba mi corona de dios pusilánime y maldito el todo poderoso.

Pero

¿Que haré sin mi mejor personaje, sin mi obra maestra, sin mi máscara, sin mi armadura?

¿Que haré con este sentimiento virginal y bendito?

¿Que haré con mi lugarcito de sentimientos?

¿Con mi corazón real?

No lo sé.

Sólo

Me siento vencido.


Y aun así,


Lo viviré…


lunes 22 de septiembre de 2008

Instrucciones para ser normal.


Sí desea dejar de sentirse fuera de lugar, como si nadie lo entendiera y extraño por momentos... sólo debe tomar en cuenta la siguiente lista de acciones y seguirla al pie de la letra hasta que se convierta en su modo de vida. Cuando esté acostumbrado a ese estilo y hasta lo disfrute, usted es normal. Felicidades!

1.- Quéjese... tanto como lo desee.
2.- Sea Católico. Aunque sea sólo un decir.
3.- Espere. No hay por que apresurarse, cualquier asunto que sea siempre podrá hacerlo el día de mañana.
4.- Tema. El miedo es muy importante. Hay diversas situaciones que temer, escoja las que más le agraden. (Ej. El fin del mundo, terrorismo, SIDA/Cáncer, accidentes, pobreza, desastres naturales, etc.)
5.- En algunas ocasiones, enférmese.
6.- Cuente. Aprenda a contar todo. No lo olvide: cantidades.
7.- Crea, lo que la mayoría crea. Si el 60% de la población lo cree.. usted también.
8.- Contraiga matrimonio. Haga una familia. Dos como mínimo, máximo... no hay.
9.- Vea televisión.
10.- Coma, tanto como pueda. Por ningún motivo deberá reprimir el placer de cualquier tipo de alimento. Si está en un menú, es comible.
11.- Lea, vea o escuche noticieros. Es imprescindible que se mantenga al tanto de lo que pasa en el mundo.
12.- En domingo, vaya al Súper y si así lo desea, a misa. Todo esto siempre con la familia.
13.- Tome cerveza. El tipo de alcohol puede variar siempre y cuando se consuma con frecuencia.
14.- A veces, piense acerca de su Salud. Sólo piense.
15.- Mencione la palabra "Dios" por lo menos 3 veces al día.
16.- Escoja varios ídolos, no importa el campo. De suma importancia ser "fan".
17.- Consiga un trabajo. De preferencia éste debe ser con horario fijo y con vacaciones y prestaciones conforme a la ley.
18.- Tenga interés en los deportes. Hay muchas opciones a elegir y en último caso, en Las Olimpiadas. (No es necesario practicarlos.)
19.- Tenga una vida sexual activa, pero sea discreto al respecto.
20.- Maneje. Cualquier automóvil es bueno, mientras más gasolina use, mejor.
21.- Repita todos los pasos anteriores.

La vida es difícil... pero aun puede ser normal.

martes 16 de septiembre de 2008

Say NO to drama, sólo ama.


La modernidad nos ofrece un sin fin de nuevos aprendizajes, en su mayoría, tecnológicos y científicos. Esto parece atractivo y motivador ante un futuro que, en general, no es muy esperanzador. Nuevas aplicaciones, nuevos programas, nuevos aparatos que facilitan la vida y ayudan olvidar nuestras propias habilidades que, por simple naturaleza humana, nos vienen en el paquete junto con la placenta y todo aquello que sale en ese primer momento en que llegamos a la "vida".
Me sorprende, cada día más, el evidente avance mental de las nuevas generaciones, el cual puede ser comprobado en cualquier sala que incluya un Playstation o una computadora. Los niños hoy son capaces de resolver problemas, tomar decisiones y comprender un sistema casi en instantes, claro, hablando de un video juego. La nueva comprensión de la ciencia y la tecnología abre la posibilidad de tener una población lista, astuta y con capacidad de tomar decisiones rápidas en situaciones complejas. Igual de comprobable es la impotencia de las antiguas generaciones a comprender las tecnologías y su funcionamiento en donde una abuela no es capaz de prender una computadora y navegar por Internet sin ayuda. El "yo no le sé" no es más que el reflejo de una mente Cyberless. Llegan a parecer objetos obsoletos, antiguos muebles de colección tras una vitrina que sólo nos recuerdan otras épocas.
Pero en este momento de revolución informativa, tecnológica (y otras tantas mas) me cuestiono si esas mentes antiguas de generaciones aparentemente obsoletas no conservan algo que sea de mayor valor. Algo más básico, mas humano. Quizá no, pero en el presente es evidente que la deshumanización (me gustan las palabras compuestas) que se vive nos orilla a olvidar capacidades básicas sin dejar rastro. Hoy yo he extrañado el amar. Cómo era? cómo se hace? cómo se siente? cuánto dura? (ya me sé la broma)

Pareciera que amar ha mutado a un arte que es un híbrido entre el teatro, la lucha libre, el cine, la pantomima, los toros y la cacería. Sabrán las nuevas generaciones ultra inteligentes sobre ésto? o quedará en los subtemas que nunca se revisan por falta de tiempo en la agenda moderna? Si yo, que no soy ni de esas ni de aquellas generaciones, pierdo a ratos la habilidad de amar no me extrañaría que en un futuro sea a lo que no se le sabe.
Cada historia, cada pareja, alberga una novela de suuuper drama incesable que se impregna en este conocimiento transmitido a los nuevos, a los niños. Nuestra incapacidad de amar se hace mas común, mas aceptable. Hemos creído que estos dramas interminables son la esencia del amor y quienes por el contrario creen en un amor lleno de perfección y carente de temporalidad, lo han perdido aun más.
El amor es infinito mas no eterno, no es posesión, no es obsesión. El amor son momentos, son acuerdos, son ausencias, son presencias. El amor se construye, se intuye, se alimenta.
No hay mayor complicación!!! es una simple elección.

Sabrán los abuelos cómo se hace? son ellos quienes practicaban amar las mismas horas las que un niño juega playstation? Quienes enseñan a amar hoy?!

El drama no tiene nada que ver con quien realmente ama, sólo que hemos olvidado que podemos hacerlo tan simple: haciéndolo.

A veces creo que no es del todo esta la razón... y es más bien un cobarde temor el que ha vacacionado en tu corazón. A qué le temes? a la perfección?

He decidido intentarlo yo y ejercitar mi natural habilidad para amar. Quiero recordar a que huele, a que se siente y saber cuál es el músculo que se pondrá mamado cuando lo practique más de tres hora diarias. Are you in? Zero drama, no patrañas.

jueves 11 de septiembre de 2008

El Rey...?



Había una vez un rey, regordete, delicioso, de pequeños ojos azules y zapatos relucientes. Él no era muy alto, pero reinaba El Gran País de los pequeños hombres de manos pequeñas y por ser el hombre más alto y proporcionado, toda la población lo respetaba, tenía el lugar del más amado Rey. El Rey llevaba ya muchos años en el puesto y le había gustado hasta que las ineficiencias e impotencias de los Pequeños Hombres empezaron a eliminar su paciencia. El Rey era amante de la limpieza, tanto, que lustraba sus zapatos por lo menos 5 veces al día: una al despertar, otra después de desayunar, otra después de comer, otra después de cenar y una última antes de dormir. Sus zapatos siempre estuvieron limpísimos, pero los Pequeños Hombres de manos pequeñas no podían utilizar sus mínimas manos para limpiar sus zapatos, preferían recolectar semillas y frutas del campo para poder comer. El Rey consideraba a los hombrecillos sucios y mal educados, aunque la mayoría tenían un gran corazón y de alguna u otra manera todos darían la vida por el Rey. El alto Rey comenzó a despreciar las actitudes de los pequeños hombres ya que su vida se reducía a recolectar granos y a venerarlo, ésto aburría al Gran Señor quien no dejaba de creer que el cerebro de los pequeños hombres de manos chicas era igual de pequeño que toda su existencia. Su paciencia terminó y un mal día desterró a todos y cada uno de los hombrecillos (y mujercillas) del Reino, ni uno solo debía quedar en su territorio, estaba convencido de que no podía convivir más con Los Pequeños Hombres de manos chicas o terminaría siendo uno de ellos. No lo debía permitir. Así fue que El Reino del delicioso rey quedó desolado, ni una recolección más, ni un zapato sucio, ni una acción retardada, ni una actitud mediocre quedaba en el reino: ni un solo hombre pequeño de manos chicas era gobernado por el Rey. Pronto satisfecho se sintió, su ojo azul resplandecía ante el silencio ensordecedor de los campos de frutas, entonces sus zapatos lustró una y otra vez y luego otra vez, sentía que no estaban lo suficiente limpios para completar su satisfacción y felicidad. Entonces, los limpió otra vez y otra. Y se encontró a sí mismo, solo , limpiando sus zapatos sin saber si realmente estaban limpios o no. Ya no había mas zapatos sucios para comparar la impecable limpieza de los suyos...ya no había enanos corriendo arround him para verlos desde arriba. Ya no había más pequeñas manos mono-task para hacer de las suyas unas grandes manos limpias multi-task. El ex Rey era ahora un hombrecillo de pequeños ojos claros, delicioso, pulcro y regordete.