sábado, 7 de junio de 2014

Se vale mamar.



El trabajo invisible. 

MM

Escribir sirve. Sirve para sacar pero sobretodo y también, para traer de vuelta. Después de más de tres años de no tocar estas electrónicas páginas de mi blog, me topo con letras de alguien que sigo siendo yo, pero no me parezco. Con este prólogo redacto este post, cuyo lector objetivo soy yo misma.

Dejo de escribir porque me parece que ya hay demasiada información alrededor, y que es muy egocéntrico pensar que la visión de "uno" es de interés común. Sin embargo, hay temas que me encienden la llama de la furia y me activan la necesidad de soltar ideas que adentro se vuelven fétidas. Así ocurrió con la famosa y mal parida campaña del gobierno del DF en "pro" de la lactancia, que alborotó a medio mundo, especialmente por sus fotografías de famosas promoviendo el tema.

Que si somos así las madres, que si no, que si las operadas, que si el photoshop... Ya sabemos que madres hay de todos tipos, aunque la gran mayoría no seamos del tipo que te pueden poner en un espectacular vistiendo sólo pantalones, y por eso nos indigna que nos representen otras que sí lo son. Considero que esta discusión nos distrae de temas derivados que son mucho más importantes, como el papel de las madres como mujeres en la sociedad actual.

Apoyo que se haga promoción a la lactancia pero me vale un cacahuate, porque yo hago mi propia promoción cuando me saco la teta para alimentar a mi hija a media calle, o en medio de una junta de trabajo. ¿Por qué? Pues porque tiene hambre, porque quiero que esté sana, y por que puedo. Pero me gustaría ver al gobierno buscar un real apoyo a las madres para que puedan lactar, más allá de invitarlas a decidir si se sacan la teta o no. 

Apoyar a las madres para que amamanten tiene que ver con preguntarse ¿cómo se ve a las mujeres que son madres? ¿Qué facilidades económicas, sociales, emocionales y laborales se les da para que decidan amamantar? 

Me muerdo la lengua y los dedos y todo lo mío que alguna vez expresó desprecio por tener hijos, por las mujeres que eligen ser madres, por las parejas tradicionales, y sobretodo, por las mujeres que deciden ser "sólo" amas de casa. Lo siento, y me retracto en cualquiera de mis críticas.

Porque hoy, siendo una mujer del tipo que fue criada en rebeldía creyendo que la "independencia" y la autonomía femenina es más valioso que conseguir el anillo de compromiso o una pareja correcta para crear una familia, desearía haber pensado diferente, en vez de creerme diferente. 
Todas esas ideas del feminismo autónomo tarde o temprano se tornan en nuestra contra, porque las mujeres somos mujeres y punto. Parimos, amamos, lloramos, amamantamos, atendemos al hogar, y claro, también podemos trabajar y ser creativas, y ganar dinero, etc, etc. Pero, ¿por qué pelear por que se nos reconozca lo que no somos por naturaleza para sentirnos "iguales"? ¿Iguales a quién?

Hoy quisiera no trabajar como la mujer que era antes sino como la mujer que soy hoy. Como mujer y nada más. Madre, ama de casa, esposa, amiga, mujer. Pero en mi caso, se reconoce y celebra que sea una madre que tengo de dos a tres trabajos, más un marido que atender, más una casa que llevar, más una niña que cargar. Se aplaude el hecho de que me aferre a NO ser esa "mujer simple" de la que, al parecer, TODAS debemos huir. 

¿Por qué no se me festeja el hecho de querer ser ama de casa y nada más? ¿por qué se me mira como si hubiera decidido seguir la más baja de las religiones? ¿Por qué? si esto es el acto más puro de auto-reconocimiento y entrega a la misma sociedad... SOMOS NOSOTRAS QUIENES CRIAMOS A LAS GENERACIONES, quienes creamos sociedades amorosas o violentas, pasivas o activas, sedientas u obsoletas. 

Debería el gobierno pagarnos por quedarnos en casa, parir, cocinar, (y ahora sí) AMAMANTAR, y ser lo que somos por naturaleza. Si deseamos o no trabajar, es otro tema que tiene que ver con libertad y capacidad de cada una. Estoy segura que la mayoría de las madres podemos trabajar si así lo deseamos.

Me dí cuenta que el peor enemigo de la mujer madre es justamente los hijos, la sociedad y especialmente, las mismas mujeres: las que no son madres. Porque el trofeo va para las que fingen no ser madres. Para las que trabajan, trabajan, trabajan, dejan al niño en guardería, lavan, planchan, amamantan, corren, van, educan, cocinan, aman, chiquean, y además, se ven bien. 

Estoy segura de algo. Si las mujeres que son madres hoy trabajan, no es por gusto, sino por necesidad. (Aplausos al gobierno aquí también). Mientras que ser mujer, ser madre, conlleva en sí las más arduas, constantes, y comprometidas labores que yo calificaría como "El Trabajo Invisible". No porque no se vea, sino porque la sociedad decidió dejar de verlo.

Desear ser una mujer "normal" y clásica se posiciona como la más baja de las etiquetas. Como el peor oficio elegido. Si nos da miedo ser lo que somos, mujeres... entonces ¿por qué espera el gobierno del DF que las mamás amamanten?


lunes, 9 de julio de 2012

La generación Prozac.



nosotros somos huérfanos.


Formo parte de una generación intermedia. Intermedia entre la rebelión y el goce del matrimonio con caducidad, la era de la información, lo digital, el mundo en uno. Somos los nada. Somos los que heredamos a Pink Floyd de nuestros padres pero vimos nacer y morir a Britney Spears. Los que con euforia y esperanza de cambio arropamos a un Kurt Cobain que nos enseñó que la vida vale más por instantes y que mejor es retirarse como campeón. Somos los que ganaron la prueba de idiotismo cuando la televisión por cable nos hizo sentir especiales. Somos los que creyeron ser alguien y hoy nos damos cuenta, somos nada. 

Alguien cercano me ha cuestionado en tono de burla cómo es que mi generación, en la cual lo "hipster" dicta la última tendencia, es tan propensa a tomar antidepresivos como si fueran aspirinas. Sólo me queda analizar mi pasado, donde ningún sentido se me fue inyectado, donde la educación (pública y privada) fue representada por el televisor y el sentido de pertenencia por las marcas transnacionales. 

Fueron hippies nuestros padres, fueron "libres" y así fue como nos concibieron, en medio de una innovadora apertura al divorcio y a la confrontación a los padres, a lo audiovisual y la imparable explosión de la globalización. No sabían qué hacer con todo eso, pero sabían que querían probarlo todo. Tampoco supieron qué hacer con nosotros, pero nos trajeron al mundo. 

Hoy, adultos, carecemos de claridad, de pasión por seguir un ejemplo familiar, por echar raíces en un lugar y sentirlo nuestro, por luchar arropando un propósito (creemos tener más de uno). En una mayor apertura al pensamiento, nuestras decisiones obligadas oscilan entre: seguir el ejemplo de los padres, o seguir nuestro instinto. Cualquier decisión está teñida de fracaso, y sin embargo, debemos seguir. Seguir porque lo dicta la necesidad económica, la sociedad, la propia familia. Y ahí es, donde vacíos, nos consolamos dentro del "arte", las redes sociales y el activismo social.
Todos necesitamos un sentido. En qué momento olvidaron nuestro padres esa asignatura? es que no les dijeron que enseñarnos a ser libres también debía llevar un contrapeso? 
La libertad se ha vuelto un hoyo negro en nuestro pecho, y ahí, es donde la amamos y la odiamos. Generación bipolar. 
Hoy, un medicamento nos ofrece la oportunidad de hacerlo, de seguir. Sin receta y más barato que una consulta psicológica, la fluoxetina (prozac) se presenta como el nuevo aliado de una generación que busca sin saber qué es lo que busca, o que encuentra y que no sabe para qué lo buscó en un principio. 

Al fin, ser nada también es una gran responsabilidad.
Por qué no? venga el prozac! que el alcohol dejó de ser de moda cuando nos dimos cuenta que engorda. 

miércoles, 13 de julio de 2011

Puedo fumar un cigarro? : Sicilia.




Abarrotado, cual firma de autógrafos de cualquier artista patrocinado por televisa se mostró el "bodegón" del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec) e inusualmente puntual a las 4:30 de la tarde, cita que se había dado para el "encuentro-diálogo" con la súper estrella del momento: Javier Sicilia.
Con una agenda más apretada que el presidente, "EL POETA" logró llegar al lugar más de media hora tarde, sin representado esto algún problema para cualquiera de los asistentes que durante la espera sólo se activaron para mover su silla hacia delante en cortesía para abrir espacio a más y más y más "activistas".
La población al interior del bodegón era variada y no, pues aunque los movimientos y organizaciones representadas ahí eran diversas, las personas eran las mismas que han encabezado los "movimientos sociales" por años, reluciéndose ahí como si el tiempo a través de sus rostros y sus luchas no hubiera pasado, pues las banderas que cargaban eran las mismas.

El arribo del Señor, fue abrazado por un aplaudir masivo, seguido de silencio. El temple del poeta superaba la expectativa general, pues la solemnidad al interior del evento fue mayor a la que yo esperaba... en un inicio.

Él, un hombre cansado, cuyos pasos se daban más por la energía de la gente que lo mueve y lo hace posarse en eventos como ese, que por voluntad propia.
El encuentro inició con el personaje sentado en una mesa cuyos acompañantes desconocía. Su introducción fue más un resumen automático de lo que quizá en el "H." Paraninfo de la UdeG había recitado ( y en mucho otros lugares del país), pues las palabras que más tentaban a guardarse en los oídos nosotros los asistentes eran: "pues mataron a mi hijo", mismas que funcionaron como escudo protector cuando las intervenciones eran más filosas de lo que Sicilia esperaba.
El trono puesto, y el oráculo (como lo llamaron al interior del diálogo) postrado, el desfile de intervenciones fue más interesante de lo que yo esperaba, pues aquel evento se convirtió en algo mucho mejor planeado. Quienes participaron en el diálogo parecían haber sido elegidos minuciosamente para que fueran representadas distintas problemáticas y puntos de vista de Jalisco: desde fanáticos de López Obrador, hasta pueblerinos de diversas regiones, pasando por protectores de Temacapulín, académicos, organizaciones protectoras de trabajadores de la calle, fotógrafos y uno que otro activista de profesión o afición. Por eso digo que aquella cosa pareció algo bien planeado, en donde yo esperaba con ansia que una voz estruendosa por fin enunciara "que pase el desgraciaaaoo".

Envueltos en felicitaciones y mensajes de apoyo, las intervenciones en su mayoría fueron reclamos hacia el Poeta, cuyo tema central fue "el diálogo" que tuvo con el presidente Felipe Calderón. No sé si Sicilia esperaba que aquella humilde reunión sería tan reactiva como lo fue, pero su postura, nada victimaria, fue más bien receptiva.
Debo reconocer que aquel encuentro me mostró tanto la humanidad del personaje como su inhumanidad, pues Javier Sicilia lleva nombre y apellido como cualquier otra persona, se sienta con fragilidad y escucha, pero su persona ha rebasado los encuadres de un simple ciudadano.
Atiborrado de preguntas que en realidad no tendría porqué contestar, Sicilia debió explicaciones sobre su reunión con Calderón, sobre la incapacidad de "su movimiento" a "aglutinar" al país, sobre la privatización del agua, sobre el fraude electoral del 2006, sobre la inutilidad de recurrir a las instituciones, entre otros temas.
Fueron aquellos asistentes oenegeros quienes tuvieron la oportunidad de extasiarse frente al actual ídolo de la nación, exigiendo cosas como "nunca digas -el movimiento soy yo-", "no necesitamos (tus) conferencias sino asambleas", o "te están usando como válvula de escape".

Que gran habilidad la de Javier Sicilia de fumar tabacos. Dos de tres fumadas y el cigarrillo moría en manos del poeta. No pude evitar imaginarme a la marca de los cigarros (Delicados) ofreciendo al hombre patrocinar sus giras con tal de publicar fotografías de él, en su adicto ejercicio con la leyenda "tan delicados como tú"... o algo así.

Sicilia demostró ser un hombre que mantiene sus convicciones firmes, pues no se contuvo en responder a las críticas o en criticar a López Obrador, pero por otro lado lanzaba declaraciones (que a mi me gustaría más pensar que fueron bromas capciosas o indirectas) en las que aseguró ser un "anarquista" que cree en la democracia del actual sistema político.

Las ocasiones en que Sicilia bostezó fueron mayores a las que participó, siendo la salida momento cumbre de la reunión, pues no deje usted de recordar que es el momento en cual se puede obtener el apretón de manos, el abrazo y hasta la siemprefavorita foto del recuerdo. A pesar de las muchas críticas, Sicilia se fue del lugar también con premio.

Reconocimiento mío al hombre que perdió un hijo, tuvo el valor de dar esperanza de cicatrización a todas las heridas de la nación y pudo lograr que pedir permiso para fumar un cigarro fuera un lema por el cual festejar y hasta embelesarse.



Con lo que me quedo:

Aplaudo que Sicilia haya reconocido que lucha del modo en que lo hace "en esta realidad", pues es para él la única forma de hacerlo, porque la otra opción sería crear otra realidad, a lo cual aseguró que "sólo son los pueblos quienes pueden construir una realidad paralela", porque "nosotros" ya estamos muy inmersos en este sistema. Cierto.

Sigo creyendo que no podemos cambiar "el mundo" si continuamos reproduciendo los mismos esquemas que nos han llevado hasta aquí. Aquí me entristece ver cómo se idolatra y deposita la esperanza a alguien ajeno a uno mismo en la lucha por una mejor vida.

lunes, 12 de abril de 2010

Los Ángeles Unidos Mexicanos

Mediocrónica de una enviada especial.


Calladitos ahí, tranquilos todos los mexicanos laboran en sus mínimos puestos dentro de los territorios estadounidenses. Procuran no llamar la atención, no tanto porque así lo quieran, sino porque el pavor legal los obliga a ser así. Un titubeo puede evidenciar su nacionalidad extraña, extranjera y así exponenciar su vulnerabilidad hacia el sistema que rige a los Estados (unidos).

“Los Ángeles” está en español. No es requisito hablar fluido inglés para convivir en la ciudad pues resulta poco común que no se hable español en cualquier sitio que se visite. Mi presencia ahí no provocó ningún revuelo, era una mexicana más dentro de las calles que son humanizadas por mis paisanos. Los Ángeles tiene una y un millón de dualidades. Está la estrella de cine gringa y el albañil estrella mexicano. El surfo australiano y el jardinero mexicano. Los montes llenos de bosque y el sol la playa y el mar. El centro de convenciones y estacionamiento de centro comercial con hartos indocumentados esperando ser Express-contratados. La extensión de su territorio también sugiere una variedad infinita de todo y de todos.

Historias inmigrantes hay miles, pero ya no se dicen, se callan. No vale la pena compartir tanto cuando a lo que se va es a recabar.

Los mexicanos allá siguen siendo mexicanos, eso no cabe duda. Un “aahmm” extra o un acento pocho se adquieren fácil, pero el nopal uno nunca se lo quita. Son, en esencia, orgullosos de no ser güeros pues todos quieren regresar a su país. ¿Por qué? “por que allá está la familia”. Que interesante que La Familia sea el motivo por el cual se deja el país y por el cuál se retorna a éste. Lo demás, está de más.

(Que urgencia de adquirir entonces una familia, ¿estaré perdida si no tengo una?)

Mexicanos en el-ai (L.A.) son unidos por sus anhelos, por su nostalgia de regresar a un país sin ley, sin órdenes, sin miedo. Claramente se extraña la corrupción pues, un pie en el país vecino ya es firmar contrato con un pavor de delincuente primerizo: siempre eres sujeto propenso a romper la ley. ¿Qué mexicano quiere estar en cárcel gringa? Ahí hasta a los semá-foros respetan, el cinturón de seguridad no falta, las horas de trabajo y los alcoholes reducidos. Extrañan vivir en un país “libre” pero a la vez añoran tener un orden general digno de su arduo trabajo.
“Si tuviéramos la mentalidad de los gringos… ya les hubiéramos quitado todo el pinchi país”- inmigrante mexicano.

¿Qué posibilidad tendríamos de lograr una media entre nuestro enfer-mo-chela-corrupto-fiesta-picante-futbolero país y el white-tech-patrio-armado-controlfreak-pseudolibre país de los gringos?

Pensemos.. yo dudo demasiado la posibilidad de una convivencia entre ambos modelos.

Los mismos mexicanos en los Ángeles se quejan de la mentalidad mexicana que combina mediocridad con prácticas “cangrejiles” de desprestigio ajeno frente al éxito (ajeno). Pero volverán y así mismo serán.

Si los mexicanos en Estados Unidos levantaran la voz y exigieran, recuperaríamos mucho más que el territorio robado, mucho más… pero… si no levantamos la voz en nuestro propio país, frente a las injusticias cotidianas y los atropellos nacionales, sólo me queda soñar despierta…

De vuelta en México me fue fácil distinguir las diferencias del país, desorden, “abusivez”, hueva, tranquilidad, mediocridad, humor, etc etc etc etc etc etc.
Lo único que continúa y retumba en mi mente son las preguntas:

¿Por qué se quedan? Los qué están allá.
¿Por qué se van? Los qué están allá.
¿Por qué sólo están? Los malditos huevones que seguimos acá.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Animales al fin... y al principio.

No puedo evitar hablar con coraje cuando de piropos callejeros se trata, y no es en sí los piropos, sino el hecho de mi incomprensión ante la falta de respeto de las calles para con las mujeres. Alguien me puede decir en qué momento se les concedió el derecho a todos de poder molestar a las mujeres en la calle a cualquier hora y cualquier lugar? Dónde legalizaron el chiflido, el sorbeteo, el albur y demás sonidos guturales/vocales que se dirigen a las mujeres? No soy una feminista radical, pero me parece, como bien lo indicó mi amigo Micro, un retroceso evolutivo la obvia animalidad de los hombres (si es que existen dichos términos..).
Mi vida diaria está llena de paseos en la calle, sobre todo en bicicleta y a pie y no hay UN solo día que pueda salir a la calle, tranquila, sin que me griten algo o intenten llamar mi atención de alguna manera. Entiendo en cierto modo el juego de la seducción y confieso que me gusta ser atrayente a los hombres pero no me incluyo dentro del porcentaje de mujeres que hacen todo lo posible por atraer y llamar la atención en la calle: mi vestuario diario ni enseña mucha carne ni mucha curva como para ser una invitación pública a llamar la atención de los hombres. Entonces, por qué chingados no puedo salir un día a mi trabajo, en bici sin que alguien se meta conmigo?
Hombres, de verdad no pueden controlar el instinto animal?
Entiendo que es parte de su naturaleza, sí. Las mujeres, por otro lado, somos dramáticas, queremos hijos y chingamos demasiado en detalles, pero nada de ésto incluye traspasar las barreras de los hombres en su vida diaria, menos a desconocidos.
Qué podemos hacer para revertir esto?
A mi parecer todo viene muy de fondo, Educación. Estoy pensando seriamente en armar una campaña que ridiculice este tipo de acciones, para que los hombres se cuestionen cada vez que le gritan a una mujer en la calle.
Algún consejo hombres? cómo los hacemos entender que NO está chido molestarnos? Me gusta conocer gente nueva, pero con esas actitudes albañilísticas, Qué esperan? que nos detengamos y les demos el teléfono? o un beso?
A veces, hasta me dan ganas de tener un automóvil para evitar esto...

Sólo pido respeto en mi andar.


Notas anexas:
De las frases más interesantes que me han dicho en la calle están : "si así son los ángeles en el cielo, quiero ir con el Señooorr" y "Tsss quién fuera asientoo...."

(En el peor de los casos, se agradece la creatividad.)

domingo, 10 de enero de 2010

A mi(s) lector(s)

Consecuencia de un reclamo hecho por uno de mis lectores (que mas bien yo creo que es mi único lector) retorno a las líneas de mi blog que tan abandonado lo tengo (ahora entiendo porque no tengo hijos, morirían de hambre rápidamente).
Pero ahora que quiero alimentar a mi blog que (como bien explica su nombre) se alimenta de mis memorias de corto plazo (las únicas que tengo), me encuentro en un laberinto sin paredes, es decir, perdida, apendejada, nosé que escribir. Y no es que no tenga temas que comentar ( yo al igual que tooodos disfruto "opinando" sobre cualquier asunto que se toque, aun sobre los que no sé ni pito) sino que me he doy cuenta que estos tiempos modernos son demasiado exigentes en lo referente a comunicación y creatividad, expresión y derivados (derivados pueden ser, chismes, mentiras, bromas, charlas, filosofadas y todo eso que nos exige que hablemos expresemos nuestra opinión de manera creativa, estúpida o como cada quien prefiera o pueda) ya que en la actualidad se tiene que escribir (creativamente, o por lo menos si uno quiere destacar o evitar ser del montón se debe intentar un tono original) en el chat, en el facebook, en el twitter, en el blog, en los foros, en el nick name del messenger, en los e mails que enviamos, en los comentarios posteados, en la fotos, en el youtube, en los diarios personales (a quienes aun los acostumbran) o en los cuadernitos (yo sí acostumbro usar cuadernitos, me obsesiona tener cuadernitos nuevos, siempre de cuadrícula chica y de tamaño medio: ni muy chicos como para no poder escribir con soltura ni muy grandes que no me quepan en mis bolsos para que en cualquier momento que me surga la necesidad de decir o comentar algo que no puedo hacerlo a nadie, escribir), en los ensayos o tesis (si es que se sigue estudiando o se pretende analizar algún tema), en las cartas de amor (si es que se está enamorado y se disfruta de compartir lo que se siente muy muy dentro a la otra persona. yo escribo muchas cartas de amor y desamor pero no doy ninguna, todas se quedan en mis cuadernitos, creo que más bien es una manera de callarme y a la vez no callarme porque al final hago lo que quería: expresar mis amores y desamores pero no a mi novio sino a mi cuadrícula chica) y si además de todas estas ocasiones o sitios donde se exige escribir uno tiene un trabajo donde debe escribir mucho (como el mío, en el periódico, que me succiona todos los temas y la creatividad mental de manera contínua aunque he pensado escribir en este blog todo lo que "no puedo" escribir en el trabajo del periódico. sí, esa sería una buena idea de no dejarlo morir) y hacerlo de manera inteligente y creativa y además de diversos temas... Oigame! pues uno no puede tener TAAAANTO de qué hablar, opinar, quejarse, estudiar, filosofar o criticar. No comprendo aun como logran los blogueros frecuentes mantener su sitio lleno de temas frescos, originales y además seguir con la vida virtual y no virtual de escribir por aquí y por allá.
Me declaro incompetente ante dicha situación y el presente texto pretende ser mi justificación ( porque la verdad si me sentí mal cuando leí el comentario de Tryno acerca de como no le doy mantenimiento a mi blog lo cual me hizo ver que estoy perdida ya que, si no tengo memorias cortas que escribir, no tengo nada! que vacía me encontré tras el comentario de mi único lector que se atreve a reprocharme que debería dejarme de mamadas y escribir más en el sitio que, para empezar, yo misma decidí abrir, bautizar y compartir al mundo...) ante el comentario de reclamo que mas abajo, en la pasada publicación, puede leerse.
Demonios, sí que me llegó.
Saludos a mi(s) lectore(s).

domingo, 30 de agosto de 2009

Odio los domingos! odio los domingos! odio los domingos?

I hate sundays, I hate sundays!

I hate sundays because they make me face me and my fears and my regrets and my desires and my.. my... self.

Odio los domingos porque son bofos, amplios, hinchados, crudos, largos y a la vez cortos, grandes, muy grandes pero a la vez vacíos, silenciosos... llenos de un misterio digno de reconocer pero que todos fingen ignorar yendo a la iglesia y al super y a otras actividades que los aleja de lo que el domingo realmente trae.

Los domingos son sigilosos, tranquilos pero agresivos, liberan a las ciudades, las silencian pero no para que descansen sino para que se escuchen a sí mismas.
Los domingos guardan una tremenda hipocresía, un peligro un riesgo. Malditos hipócritos, me caen mal. Hacen más ligero el ambiente, lo tranquilizan y al mismo tiempo te insertan lentamente el lunes, el cual siempre está mas cerca de lo que se cree.

Los domingos me aterran porque de alguna manera me fascinan y desearía vivir todos los días en domingo, pero es el dulce que solo se puede comer una vez para luego obligarte a olvidar el sabor... o a conformarte con sólo recordarlo. Y si tengo mala memoria?

No sé si debería suprimir o alargar mis domingos... sólo sé que no me gustan porque son más, mucho más de lo que se cree que son.

La vida debería ser un domingo, sin tiempo, sin trabajo, sin edad, sin autos, sin contaminación, sin estrés, sin restricciones, sin policías, sin escuelas, sin dietas, sin hora de entrada o salida, con niños, con abuelos, con familias, con atardeceres y parques, con juegos, con caminatas, con horas largas, con pláticas, con cine, con siestas, con calma, con mañanas en cama, con desayunos enteros, con novios, con detalles, con momentos.

Odio a los domingos porque permiten que sean minimizados, menospreciados.
Odio los domingos porque me dicen cómo debería vivir, porque me recuerdan lo que quiero ser y hacer que no hago ni soy.